Azaleia
¡Qué suerte la mía! Vengo teniendo un éxito tras otro. Yo que pensaba que iba a salir ganando, rezando para que no me encontraran, pensando que lo peor que me podía pasar era estar encerrada en la tienda, ser tratada como un kilo de papas o cualquier cosa.
Para luego enterarme de que me iba a ser víctima de un matrimonio arreglado, sin nadie que vele por mi bienestar… y terminó así. Frente a mí tenía nada más y menos a un grupo de tres hombres con una apariencia tan salvaje que hacía p