CAPÍTULO 64: “SACUDIDA”.
¿Por qué me castigas con estos sentimientos?
¿Qué hice para merecer semejante tentación?
Las cosas que podría enseñarle a Alhelí, si sólo pudiera... ¡Detente, Dereck!, pienso al tiempo que ella se mueve, impaciente.
¿Y cómo no si te quedaste congelado como idiota?
Siento que muero y ardo de los celos, de nada más imaginar que otro hombre pueda ver ese trozo de piel qué es mío.
Porque jodida y definitivamente, esa piel es mía, pienso perdiéndome de nuevo en mis pensamientos.
Alhelí es mía, solo