No había mucho que celebrar, pero bien debían pasar la noche de alguna forma, y habida cuenta que no habría noche de bodas mejor llegar lo más tarde posible a la habitación. Tras abonar un buen dinero en propinas había conseguido reservar entradas para el espectáculo de Cirque Du Soleil antes de cenar.
A pesar de la timidez inicial Débora lucía el vestido nuevo con verdadera elegancia, el tejido vaporoso se ajustaba perfectamente a su delgado cuerpo, el tono claro combinaba de maravilla con su