Increíble, ¿Cómo se atrevía a pedirle que cumpliera con sus obligaciones de esposa? ¿Y las obligaciones del marido de amarla y respetarla, y todo eso...? ¿Dónde quedaban? ¡Que cinismo!
-No estamos en el siglo XV, así que no tengo ninguna obligación para contigo, todo lo que te he dado ha sido porque me ha dado la gana, pero no estoy dispuesta a darte nada más, así que hemos terminado.
-Mira qué bonito - acompañando sus palabras con ruiditos en su boca en señal de negación – Ya te atreves a darm