Recorrió todo el jardín con su hijo en brazos en busca de su esposa sin hallar el menor rastro de ella. Incluso se acercó al recinto de la piscina que estaba vacío, como esperaba. No era tiempo de baños y además sabía que su esposa nunca iba allí pero ya no le quedaban sitios donde mirar. También llamó a Oso, no encontró a ninguno de los dos, imaginó que estarían juntos, pues se habían hecho inseparables, lo que le dio un mínimo de esperanza. Se acercó finalmente a las cuadras, ella se llevaba