En verdad era un paraje espectacular. Débora pensó que podría pasarse horas allí sin tener ganas de hacer nada más, relajada, meditando y contemplando el paisaje. Unas rocas escondían una bonita cascada que daba paso a una gran poza al parecer usada como atracción turística pues descansaban en sus orillas algunas canoas de colores, tablas y otros artilugios para navegar. También había algunas plataformas para facilitar el salto al agua y un pequeño embarcadero de madera. En la explanada colin