José se había esmerado en la preparación, ya que todo tenía un aspecto espléndido, incluso dos velas llameaban tímidamente en medio de los platos. La ayudó a sentarse, observó divertido como ella levantaba la tapa para curiosear el postre.
-Por cierto, de donde has sacado ese pijama tan feo, parece de monja ¿Qué has hecho con los camisones que compramos en Las Vegas? – Preguntó mientras bajaba la luz de la habitación.
-No hace falta que bajes la luz, no es una cena romántica
-Ya lo sé, simplem