Samantha
Después de abrir los regalos que cada uno había traído, esta vez más informada sobre el uso de cada objeto que había ganado, decidí alejarme un rato de los invitados, saliendo por una de las puertas de cristal que daban a un balcón con vistas a las montañas nevadas de Colorado. Me abracé a mí misma mientras la brisa helada me golpeaba, no debería estar ahí fuera sin abrigo en pleno invierno, pero en cierto modo, me ayudaba a despejar un poco la mente. Me acerqué a la barandilla, obser