21. La perfección existe
Theon
No tardamos mucho en cruzar las fronteras de Vail y llegar a la clínica. Samantha fue a rellenar su historial, mientras yo fui a buscarle un zumo a una máquina expendedora. Cuando volví, la encontré sentada en una de las sillas de la sala de espera, me senté a su lado, observando a algunas personas que esperaban a que les hicieran las pruebas.
— Gracias — sonrió Samantha, abriendo la botella que le ofrecí.
— ¿De cuánto estás? — preguntó una mujer.
— Doce semanas — aclaró Samantha.
— ¿Es t