Mundo ficciónIniciar sesiónEs tal el asco que siento hacia este hombre que no puedo esconderlo y pensar fríamente. Lou duda entre irse o quedarse.
— Vamos — la animo — vete.
Se disculpa con la mirada y sale corriendo. Esquiva al soldado alejándose lo máximo posible de él.
— Abróchese el cinturón soldado — ordeno en cuanto nos quedamos solos.
Agradezco enormemente que Lou se haya dejado la puerta abierta y que este hombre esté tan enfermo como para no haberse dado cuenta. Si las cosas no sale







