—Nada más necesito a cuatro personas para hacer que la casa funcione, y hasta ahora, sólo he visto comedimiento en uno. ¿Cuántos aquí son cocineros? —Tres levantaron la mano—. ¿Quiero un almuerzo gourmet en treinta minutos, ¡andando! —los tres cocineros corrieron a la cocina, y Jennifer miró al resto—. ¿Un jardinero? —dos levantaron la mano—. Están despedidos, los dos.
—Pero…
— ¡Fuera!
— ¿Buscarás nuevo jardinero?
—Tus jardines lloran de resequedad; si un ser vivo no les tocó el corazón al ver