Dos días después...
Daniela salió de la escuela y, a poca distancia de la salida, visualizó a Ashley con su nueva niñera. Se trataba de una joven de unos veintitantos; delgada, con cabello lacio y gestos coquetos.
Ashley y su niñera se devolvieron en dirección a Daniela, al escuchar sus llamados.
—¿Sí, profe? —preguntó la pequeña antes de que la joven lo hiciera.
—Es que me gustaría llevarlas a casa —dijo un poco nerviosa—. Tengo un regalo para Franco y me gustaría dárselo en persona.
La joven