Decisiones, todo tiene un precio, hagan sus apuestas.
Jordano Dominic Mackenzie.
Camino rápidamente por el pasillo hacia el altar, mis ojos recorren el lugar y casi me asfixio al ver el ridículo desfile de personas que Adela invitó. Llamar a esto «nuestra boda» me quema por dentro, pero avanzo con pasos firmes. Ella aún no ha llegado.
Sin embargo, alguien en la primera fila destaca. Allí está él, como siempre, con su postura impecable y, para mi sorpresa, acompañado por una mujer. Parpadeo al reconocerla. ¿Es esa María? La madrastra de Ariadna. Y