Mundo de ficçãoIniciar sessãoAlondra no podía evitar sentir picor en su garganta al escuchar aquel nombre que le traía sublime y dolorosos recuerdos a la vez.
—Soy Alondra —respondió con aquellos ojos aceitunados que arrastraban de nuevo gran melancolía—. Es un placer tenerte con nosotros —refirió—. Mi esposo es Álvaro, tu abuelo —indicó divisando a su atractivo marido.
—Hola —contest







