Al ser empujada contra la pared, mi espada se llevó un fuerte golpe que casi hace que mis lágrimas cayeran por mis mejillas .
Pero no iba a derramar ni una sola lágrima delante de esté maldito . . No iba a darle el guste de verme llorar de nuevo .
Miré a león a los ojos por algunos segundos , mi cuerpo se comenzó calentar . En ese momento ya no hay miedo en mi , sino un poderoso odio que me estaba quemando por dentro . .
Quería sacar mi arma y llenarlo de balas por todo el cuerpo . . Quería