Alessandro
Entro en la empresa de Valeria con una sensación de urgencia que no puedo sacudirme. Lo último que necesito es perder el control por algo tan básico como unos celos, pero cada vez que pienso en Giorgio rondándola, mi paciencia se tambalea. La última vez que vi cómo la miraba… Sé que lo hace. No es solo su amigo. Lo peor es que creo que Valeria no lo ha notado, o peor aún, que lo esté considerando.
Llego al piso de presidencia y la primera persona que veo es la secretaria de Valeria.