Terminamos de comer y tuve que disculparme porque debía ir al baño. Hice mis necesidades tranquila y al salir, para mi sorpresa me tope con el joven de cabello castaño que había observado hace un rato.
—Lo siento. — Me disculpé. Mis ojos se abrieron de par en par mientras él me veía de la misma forma.
—Tu eres la acosadora.
—¿Disculpa?
—Sí, me estabas mirando hace un rato. — Me sentí avergonzada por mi enorme tontería.
—¿De qué hablas? — Fingí demencia. —Eso…
—No te hagas, se que me veías.
—No