La cena terminó sin contratiempos. Honestamente Alexander era un hombre muy llevadero, incluso menos duro a cómo lo conocí la primera vez. Al terminar la cena, mis compañeros se ofrecieron a limpiar todo, solo por esta vez lo haría yo. Para mi sorpresa, Alexander se ofreció a limpiar conmigo. Insistí en que no era necesario, pero él se negó.
Ahora estábamos en la cocina limpiando y lavando juntos los trastos. Llevaba un tiempo de no hacer esta actividad acompañada. Bueno, el último novio que tu