NAYA
De pronto me desperté de la cama, no era tan cómoda como la cama que tenía en casa, pero al final de todo pude dormir bien, era lo que importaba. Al menos el olor de las sabanas eran agradable, se podía sentir un olor a lavanda.
Creo que era la segunda vez que Lance se tomaba la delicadeza de llevarme a la cama. Aún podía sentir su aroma impregnado en las almohadas, como me encantaba su olor… en mi ropa también se podía sentir. En ese mismo instante empecé a buscar el celular que no lo hab