LAIKA
El Alfa no regresó enseguida y yo casi me desmayo de ansiedad. Los guerreros me metieron en su habitación y se fueron enseguida. No podía sentarme ni permanecer quieta, así que me paseaba de un lado a otro esperando a que volviera mi terror. No sé por qué le tenía tanto miedo, incluso después de que me demostrara que nunca había tenido intención de hacerme daño. Tal vez porque no lo entiendo, tal como había dicho Sekani.
Él podía ser aterrador y tranquilizador al mismo t