Max esperó en aquel pasillo impaciente. Sus pensamientos lo llevaron al pasado, un pasado en el que él pensó sentir un tipo de felicidad a lado de Irina, ahora que sabía que no lo era, no se acercaba a nada de lo que sentía con Emma. Pasó delante de él un hombre vestido de blanco, lo miró y luego siguió su camino, el olor a productos de limpieza, lo irritó. Incluso, el estómago se le había revuelto por completo. Miró su reloj y solo habían pasado diez minutos desde que Horacio había entrado a v