Valeria se giró para sentarse en la silla, justo se dio cuenta que había un espejo, entonces vio el cambio de su vestimenta, sintiendo la mirada de Alejandro en su espalda. Mientras se preparaba para la noche, su mente estaba ocupada con la necesidad de mantener su profesionalismo y su determinación de no dejarse llevar por la atmósfera seductora que Alejandro estaba creando a su alrededor.
Valeria seguía ajustándose el pantalón, observando el cincho con nervios, cuando Alejandro se acercó de