Los amigos observaron un tanto sospechoso a Marco y le consultaron que se traía entre manos; han notado que algo no andaba bien porque uno de ellos propuso quedarse en el jardín toda la noche para hablar de cosas triviales; sin embargo, Marco se negó a la idea.
—No es nada, bueno, en realidad estoy preocupado por un caso que me está costando mucho resolver en el bufete. —Mintió, pues no dirá que ha citado a la joven cocinera allí.
—Olvídate, del trabajo. Estamos aquí para relajarnos. —Le insist