La empleada estaba tan avergonzada por presenciar aquella escena que no tuvo más remedio que voltearse para quedar de espaldas y fingir no haber visto nada.
— ¿Qué ocurre? ¿Acaso no fui claro al pedir que no me interrumpan por unos minutos? —Cuestiona con molestia sin siquiera dirigirle la mirada. —¿Acaso no puedo disfrutar a solas con mi mujer en mi propio hotel? —Continúa quejándose ante la mirada de sorpresa que Jandé le está dedicando, puesto que hasta ahora se entera de que ese hotel es de