Sergio salió del baño, miró una agenda y vio el número de Thresa su asistente, cogió el teléfono y pidió organizar el viaje al que tanto Marisa le teme.
—Thresa, arreglarme un viaje a Italia y después a Capri, no se qué tiempo me quedaré allá.
Sergio organizó una maleta y salió de la habitación, caminó por el pasillo y se detuvo al escuchar los sollozos de Arielle.
—Ángel de la guarda, tu eres mi dulce compañía, protege a mi mamita en las noche y en el día, no lo desampares por que la perdería.