Capítulo 3

Capítulo 3

Marina

La mañana había llegado y tal cual me indicaron me encontraba firmando el contrato que le salvaría la vida a mi hermano, pero que de alguna manera me destrozaría la mía por convertirme en la incubadora de alguien desconocido. Es que ni siquiera sabía el nombre del hombre con el que había estado hablando y para ser sincera en estos momentos no me importaba para nada. Solamente me importaba Lucas y su salud, el que se recupere lo más pronto posible y no tenga más problemas con su riñón.

– Desde este momento, señorita Marina. Usted deberá venir conmigo para comenzar a cumplir su contrato.

– Me parece bien que quiera que comience cuanto antes, pero no me iré del hospital hasta saber que mi hermano fue operado y que todo salió bien. Además, debo de hablar con mi madre y decirle que es lo que esta pasando. No voy a desaparecerme sin darle explicaciones a mi familia. Ella no me crío así y si estoy haciendo esto es porque no me quedó otra manera, yo jamás dejaría morir a mi hermano.

– Comprendo lo que dice y le daré el día de hoy para que se asegure de la salud de su hermano. Ahora con respecto a lo de contarle a su madre; recuerde que firmó un contrato de confidencialidad y no puede revelar los verdaderos motivos de su partida a nadie. Si lo desea; usted puede decir que la firma de abogados se ocupa de todos los gastos de la operación, incluyendo la casa que ocuparán y la enfermera.

Aquel hombre me extiende un juego de llaves y supongo que son las de la casa, más me temo que eso no lo aceptaré debido a que nosotros tenemos la casa que nos dejó mi papá.

– Agradezco su oferta, pero nosotros no queremos esa casa. Mi padre antes de morir nos dejó una y es la que ocuparemos siempre, así que le pediré que no insista con respecto a ese tema. Ya bastante sucia me siento al estar vendiendo mi cuerpo aunque sea para salvarte la vida a Lucas.

Luego de levantarme de la mesa para ver como seguía mi hermano, tal como lo dijo aquel hombre no pasaron ni siquiera dos y le hicieron la cirugía a Lucas. Mi mamá estaba muy sorprendida por ese hecho, pero con la emoción de saber que su pequeño estaría bien ni siquiera hizo preguntas. En cambio yo estaba nerviosa esperando a que el doctor saliera y diera buenas noticias, así que muchas horas después al fin nos traen esas noticias.

– Doctor, díganos como está Lucas – preguntó mi madre con el corazón en la boca.

– Bueno, quiero decirles que la operación fue toda un éxito – dijo este dejándome sentir un alivio en el pecho – Afortunadamente el cuerpo de Lucas acepto el trasplante con éxito y lo siguiente que debe hacer es mantener mucho reposo para recuperarse. 

– ¿Ya podemos entrar a verlo? La ansiedad me está matando – dijo mi madre.

– En estos momentos Lucas aún esta cesado, pero en cuanto lo pasemos para su habitación podrán verlo. Es importante que llevemos los controles continuos de su recuperación, debemos ver que no haya un nuevo brote de cáncer porque hay que cuidar muy bien ese riñón.

– No se preocupe por eso doctor, así será. Yo me encargaré de que no le falte nada – dije segura de mis palabras.

– Muy bien, ahora sí me disculpan, me retiro.

Vemos al doctor irse y luego de que mi madre suelte un suspiro; se voltea hacia mí y me mira con esos ojos que tanto detesto ver. Esos en donde me recrimina por algo o me esta exigiendo una explicación. Ya me extrañaba a mí que no me hiciera preguntas al respecto, no de la nada aparece un riñón así como así.

– ¿Me dirás qué est@ sucediendo o tengo que preguntarte? – me pregunto esta cruzándose de brazos y yo solamente suspiré.

– Mamá, ahora no te puedo contar todo con lujo de detalles. Solamente te puedo decir que la firma de abogados que me entrevisto se hizo cargo de todo.

– ¿Y por qué esa gente hizo eso? Nadie hace semejante favor así de gratis ¿En qué estás metida Marina?

– Mamá, te juro que no estoy metida en nada. La escuela le facilito a la firma todos mis datos, incluyendo mi situación actual de mi hermano y ellos dentro del contrato que me hicieron firmar para trabajar en sus instalaciones se hicieron cargo de todo esto. 

– ¿Segura que me estás diciendo la verdad, Marina? Mírame a los ojos y júrame que no hiciste algo estúpido por la desesperación – pregunto mirándome a los ojos y tuve que hacer un gran esfuerzo para mentirle a la cara.

– Te lo juro, mamá. 

...

Las horas restantes para poder ver a Lucas se hicieron enormes, pero afortunadamente el doctor después de tanto esperar nos dejó pasar. Sin embargo; cuando estaba a punto de entrar en la habitación con mi madre fui interceptada por aquel hombre.

– Señorita Marina – dijo en baja voz – Mi jefe me ha ordenado informarle que le dará solo el día de hoy para que esté con su hermano. Mañana en la mañana deberá ustedes ir a la casa donde se quedará mientras dure su contrato. Un carro la ira a buscar a su casa y mi jefe también me ha pedido infórmale que la espera muy bien aseada y sin ningún...

Veo que el hombre me mira bastante incómodo por lo que estaba a punto de decir, pero no hay que ser un genio para darse cuenta de cuáles son las exigencias de su jefe. 

– ¿Iba a decir vello púbico, verdad? – pregunto con mucho fastidio.

– Sí, eso iba a decir. Mi jefe es algo quisquilloso y aunque para mí esto es súper incómodo decirlo, debo hacerlo porque para algo me pagan.

– Pues muy bien, dígale a su jefe que ahí estaré. Sobre todo dígale que lo esperaré muy bien aseada para realizar el procedimiento y acabar con esto de una buena vez – dije con el sarcasmo marcado en mi voz.

– Creo que ya debería irme, no sea el caso de que su madre salga y escuché algo que no deba. Señorita Marina, ahora sí me disculpa me retiro para que vea a su hermano – dijo este muy incómodo todavía, pero me vale.

– Muy bien, adiós.

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