Cuando Irina decidio volver al departamento de Alexander el sol se alzaba imponente en el horizonte, mientras las luces de la ciudad hacian dejado de brillar, cayendo nuevamente en el letargo del sueño adormecedor.
Intentando no hacer demasiado ruido, la rubia preciosa ingreso al departamento, procurando caminar con pies de angel. Sin embargo, al darle la vuelta al sillon del living ella no pudo evitar detenerse y esbozar una hermosa sonrisa.
Alli, enrrollados el uno en el otro, estaban Alexand