Capítulo 52: Súplica

El ceño de Iirna se fruncio ligeramente, mientras las palabras de Alexander calaban en lo profundo de su mente.

—¿Quieres enamorar a Selena?—pregunto ella con cierta duda y retisencia.

Cuando el millonario asintio en respuesta, ella estallo en risas. Alexander, rapidamente, cubrio su rostro con ambas manos, intentando sofocar las risas estridentes de esta.

—¿Me vas a ayudar o no?—incistio el, cuando noto que los animos de Iirna comenzaban a calmarse.

La rubia preciosa torcio los labios ligerame
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