Alexander le conto la noticia a Andrew, sin poder borrar una boba sonrisa de sus labios. Andrew, por su parte, luchaba para mantener la suya, intentando parecer feliz y alegre ante la noticia de que su amigo pronto seria papa.
—Felicitaciones, Alexander, espero que sea lo que desees—solto finalmente el hermoso hombre de mirada azul como el hielo, sin ser capaz de sostener aquella sonrisa falsa por mucho tiempo mas.
El ceño del millonario de cabellos dorados se arrugo, mientras cruzaba los brazo