Capítulo 54. Muerte y destrucción.
* Matteo*
Ambos me siguieron a regañadientes pero yo debía estar seguro, y es lo que hicimos, saltamos al jardín pequeño de la propiedad y accedimos por la puerta de la cocina, revisamos cada habitación de cada planta, incluido el sótano, pero allí no había absolutamente nadie.
Y entonces tuve claro que los encontraríamos en los otros lugares, pronto ya en el vehiculo de camino al punto de encuentro de sus oficinas me llegó una llamada de Marco, otro de mis hombres que habían ido a los otros p