No era de extrañar que Ivy exclamara que Adeline y Sebastian habían elegido el regalo juntos. Adeline miró a Sebastian con sorpresa, pensando: «Qué coincidencia». Pero, por otra parte, Sebastian sabía perfectamente que a Ivy le fascinaban las perlas, así que elegir una edición limitada de la misma firma no era algo tan descabellado.
Sebastian se rió entre dientes: —Da la casualidad de que Adeline y yo adivinamos lo que tenías en mente.
—Vaya, ahora tengo el conjunto completo —celebró Ivy—. Adel