Damian sonrió levemente, una expresión que no llegaba a sus ojos. —¿Qué problema podría haber? Fiona, sé un par de cosas sobre la ley. Dado que se ha llamado a la policía, es natural que cooperemos con la investigación.
Adeline le dirigió una mirada cargada de desprecio y luego desvió la vista, negándose a articular palabra. Fiona, su abogada y fiel escudera, no pudo evitar soltar una burla: —¿Acaso estás culpando a Adeline por ejercer su derecho a llamar a la policía tras ser atacada?
Damian i