A pesar de que Vlad no intervinó se mantuvo lo suficientemente cerca por si la señora se le ocurría maltratar a su hija nuevamente. Ellas entraron a la boutique y Samantha la llevó a la sala de estar, ambas se sentaron en sillones separados mientras se veían la una con la otra.
_ Entonces mamá, dime que te trae aquí _ Samantha subió sus pies al sofá _ pensé que había sido lo suficientemente clara contigo que no quería saber nada de ti mientras aún apoyes a Abel.
_ Ese es el asunto, me di cuenta