Ella estaba angustiada porque sabía muy bien lo que iba a pasar si él seguía nadando con tanta euforia, le iba a pedir a su esposo que se levantará pero antes de que lo hiciera fue que él se levantó y la miró.
_ Vamos mujer, hay que detenerlo porque si sigue así lo más seguro es que Elizabeth no sea la única en el hospital.
La señora Miriam asintió y acompañó a su esposo a la piscina, Nain iba por la mitad de la misma y se miraba bastante pálido por todo el esfuerzo que había hecho. Sus padres