Enamoraste al chico malo.
Caleb y yo entramos de la mano; él me coloca apoyada en su espalda mientras avanzamos hacia la barra donde está Benjamín y Jacinta.
—Mejor te llevo así, no quiero verme en una pelea en nuestro primer día de novios —dice en mi oído, yo río.
—Ambos nos veríamos en ella —digo, ahora es su turno de reír.
—Quizás yo tendría que apartarte para que no lo noquearas.
—Eso es lo más probable, nadie me toca sin mi permiso.
—Que bueno que tengo tu permiso —dice, yo asiento.
—Nosotros dos lo vamos a pasar m