Capítulo 59

Aquella presencia se sentía imponente, intimidante, incluso, aterradora, la belleza de ese ser frente a ella, no tenia igual con nada que hubiese visto antes, piel pálida como el mármol pulido, ojos de oro fundido que parecían llamear en el fuego del averno, y, al mismo tiempo, parecían demasiado gentiles, cabello negro, largo hasta los hombres, oscuro como la noche misma, facciones pulcras, aristocráticas, demasiado hermosas para ser reales, parec&ia

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