—Sanaya, quizá os sonará clitché pero juro que esto no me había pasado con nadie. —susurra.
Niego divertida.
—¡Oh sí! ¡Y tú juras que te creeré! —respondo entre risas.
—¡Emmmm pues sí! —se les esboza una sonrisa pícara que me hace empujarlo de la cama, haciéndolo caer a la alfombra de felpa de un solo movimiento.
—¡Oh por Dios, Dave estás bien! —me levanto rápidamente para ayudarlo extiendo mi mano y él está matado de una carcajada contenida mirándome desde el piso con una mano en la boca.