79. Señores Anderson, tengo sus pruebas de compatibilidad.
El pinchazo, logro sentirlo Evan, llevándolo a cerrar sus ojos y pensar en algo más que no fuera la gran aguja que introducirán en su piel.
No era una simple aguja de cinco cm que usaban en las tomas de sangres, las cuales también la enfermera realizaba en ese momento también.
Era una aguja que de haberla visto antes de enterarse de que su hermano se encontraba enfermo le hubiera provocado una que otra pesadilla, pero que en ese momento agradecía que existieran.
Todavia tenía mucho que enseñarl