Laia.
Mis ojos se abrieron poco a poco y me di cuenta que estaba sentada en el auto. Mis recuerdos estaban borrosos, así que miré a Caleb, quien se encontraba a mi lado manejando.
¿Qué había pasado?
Fuimos a reclutar a los BloodMoon y luego... ¡Los cazadores!
—¡¿Caleb?! ¡¿Estamos vivos?! —exclamé, sobresaltada en el asiento.
La ventana a mi lado estaba rota, fue por donde salí, así que nada había sido un sueño.
—Tranquila, me encargué de todos —respondió, con la voz calmada—. Ya no tenemos que