Mundo de ficçãoIniciar sessão—Como extrañe esto. Dice ella entre jadeos.
—Y tendrás mucho de esto todos los días.
—¡Oh sí!
Rodrigo bajo sus pantalones junto con sus calzoncillos, seguido para acomodarse en medio de su esposa. Quien ya tenía las piernas más que abiertas para la dulce espera de la invasión.
La chica mira la enorme erección de su marido y traga saliva. No iba a negar que sentía algo de miedo ca







