Mundo ficciónIniciar sesiónEl deseaba volverla loca con cada rose de su lengua, y Megan se sentía fascinada por la manera que él, la estaba tratando. Su cuerpo estaba húmedo y su centro femenino era una mar desbordándose entre sus piernas y las sabanas.
—¡Oh Jack, ven a mí por favor! Le suplicaba.
—¿Dime qué quieres Megan?
—¡Hazme el amor vaquero! Le susurro sin pudor.
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