Soy el idiota que pretende entrar en tu paraíso, haces bien en darme la espalda y negarte a escuchar mis palabras.
Dominic
Le coloco el algodón con un poco de alcohol debajo de la nariz, lo que le ayuda a reaccionar, se queja con incomodidad haciendo que me sienta todavía más culpable de lo que ya me siento. Abre sus ojos y su mirada azul se posa en mi cara por un segundo con calidez antes de convertirse en una mirada dura y acusadora.
—¿Te sientes bien? —pregunto a pesar de que con sus gestos