48. Una fragilidad de hielo ❄️.
La noche era fría y silenciosa. Gwen trotaba con rapidez por las calles vacías de Pueblo Plasmar, el trozo de hielo de Dodge colgando entre sus dedos, reflejando la tenue luz de las Antenas Parabólicas.
Mientras avanzaba, Gwen observó a los habitantes del pueblo. Estaban apagados, sus rostros reflejaban agotamiento y angustia. Eran un espejo de lo que ella misma sentía. A cada paso, sentía un peso mayor sobre sus hombros, no solo por el día que había tenido, sino también por el miedo constante