59. Atada al Límite Plasma 🌌.
Gwen continuó con su arremolinada salida por los pasillos oscuros de la Agrupación Plasma. A pesar de su alforja cargada de Inhaladores a cuestas y del dolor en su hombro izquierdo por la presión ejercida en el ataque a Abel, su voluntad la mantenía en movimiento. Cada paso se sentía pesado pero la acercaba a la libertad.
De pronto, sintió una gota fría impactar sobre su frente. Miró hacia arriba, pero la oscuridad no ayudaba. Más gotas comenzaron a caer, empapándola. «¿Los aspersores? ¿Por qué