22. El peso del sucesor.
Mactodo estaba preocupado por la condición de Cielo. Sabía que cada minuto perdido ponía en peligro su vida. Necesitaba más Energía Plasma para sanarla. Mientras reflexionaba sobre su papel como líder, se reprochaba haber descuidado a Gwen.
De repente, un hombre alto con bata blanca ingresó, sosteniendo algo que dejó a Mactodo perplejo. Sus ojos se abrieron con sorpresa, incapaz de disimular la conmoción.
—¿Qué sucede? —preguntó Abel, al notar la reacción de Mactodo.
—Déjanos solos —ordenó Mact