17. El Reingreso.
El frío amanecer del jueves 23 de marzo arrojó sombras largas sobre Pueblo Plasmar. Las calles estaban medio desiertas, y el aire traía consigo el aroma metálico del óxido. Gwen corría. Cada paso golpeaba el suelo con fuerza, cada respiración se sentía como una batalla. No podía fallar otra vez.
Cuatro figuras la rodeaban. No se atacaban como Plasmáticos, pero tampoco parecían simples civiles. Portaban objetos improvisados como armas: varas de metal, una cubeta de latón y, lo más preocupante, u