Shirley se sorprendió:
—¿Va a darme todos sus ahorros? ¿Cómo entonces van a sobrevivir sin dinero?
Melín suspiró con amargura:
—Hemos estado esperando este día desde hace muchísimo tiempo. Tú y Nadia deben irse lo más pronto posible. Con este dinero, siempre y cuando no sean demasiado codiciosas, podrán casarse y llevar una vida muy tranquila.
Shirley sintió un fuerte dolor en lo profundo de su corazón y estuvo a punto de llorar.
—Tía... Debe haber otra manera de resolver este problema... Pod