—Gra-gracias... también me alegró muchísimo la visita de hoy… —le respondió Ada algo tímida.
Luna se paró frente a la ventana del tercer piso, viendo muy tranquila cómo se iban en el carro. En realidad, la joven embarazada le parecía muy familiar, como si la hubiera visto en alguna parte. Pero no lograba recordar dónde.
Sin embargo, se sorprendió un poco de que Leonardo ya estaba casado secretamente, e incluso ya iba a tener un hijo... Además, cuando estaban en la mesa, el gran cariño de Leonard