—No te muevas. —Andrés agarró sutilmente su mano y respondió al teléfono delante de ella. —Padrastro.
Andrés la apartó y se dirigió al balcón exterior, soltando la mano que agarraba fuertemente su brazo.
La conversación entre ellos no fue muy alta, apenas podía escuchar algo, hasta que él cerró la puerta, momento en el que ella justamente escuchó el nombre de Frida.
Miguel: —...Esta es una de las pocas oportunidades para ti, puedo ayudarte a construir tu red de contactos en el mundo empresarial,