—Sí, señor —dijo el guardaespaldas y luego se retiró.
Fabiola se acercó a Andrés con grandes zancadas, golpeando fuertemente el escritorio frente a él. Habló con tono muy arrogante:
—Andrés Martínez, veintiséis años, el hijo adoptivo de la familia García. En el año 1999, tuviste una estudiante de música como amante, quien murió el invierno pasado en la estación de esquí. Antes de su muerte, tuvieron una discusión. Hace aproximadamente dos meses, le cediste el derecho de desarrollo de la terraza